Estudio de la incidencia de queratocono a partir de antecedentes heredofamiliares usando topografía corneal Orbscan II


Study of keratoconus incidence from inherited family history using Orbscan II corneal topography

César Eduardo Hernández-y-del-Callejo1, Estela López-Olazagasti2, Eduardo Tepichín2

1Láser y Ultrasonido Ocular
2Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica

Correspondencia: Dra. Estela López Olazagasti. Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, Depto. de Óptica. Calle Luis Enrique Erro # 1. Tonantzintla. Puebla, México. Tel./Fax (222) 2472940 estelalo@inaoep.mx

RESUMEN
Objetivo: Determinar la incidencia de queratocono a partir de antecedentes heredofamiliares usando topografía corneal Orbscan II.
Pacientes y métodos: Se realiza un estudio prospectivo, comparativo y observacional de 61 ojos de 32 familiares de pacientes que fueron sometidos a una cirugía de trasplante de córnea por queratocono avanzado. Este estudio incluyó a 40 mujeres (65.57%) y 21 hombres (34.43%). 30 (49.18%) fueron ojos derechos y 31 (50.82%) izquierdos. No se tiene información sobre la edad de los sujetos participantes en el estudio. Para su inclusión en este estudio, el sujeto no debería padecer enfermedades genéticas asociadas con queratocono, ni debería haber sido sometido a una cirugía fotorrefractiva u otra cirugía ocular. Definimos un criterio al que llamamos LOTH, que nos permite incluir datos de la cara posterior de la córnea, para calcular el porcentaje de incidencia de queratocono.
Palabras clave: Queratocono, Córnea, Incidencia de queratocono, Topografía corneal Orbscan II.

 

SUMMARY
Objective: To determine the keratoconus incidence from inherited family history using Orbscan II corneal topography.
Patients and methods: We performed a prospective, comparative and observational study of 61 eyes of 32 persons all of them relatives of patients who underwent corneal transplant because of advanced keratoconus. This study included 40 women (65.57%) and 21 men (34.43%). 30 eyes (49.18%) were right eyes and 31 eyes (50.82%) were left eyes. The age of the subjects participating in the study was not available. For inclusion in the study, the subjects should not have genetic diseases associated with keratoconus, and should not have undergone photorefractive surgery or other eye surgery that may result in significant changes in corneal topography. We define a criterion (which we call LOTH)that allow us to include data of the posterior corneal surface.
Results: Comparing the results of our approach with KISA% index and with a clinical diagnosis of sampling found that the proposed approach presents more than 95% agreement with clinical diagnosis, which is higher than the rates that do not include data from the back of the cornea.
Conclusions: The incidence of keratoconus found in this sample was 16%.

Keyword list: Keratoconus, Cornea, Keratoconus predisposition, Orbscan II corneal topography.

 

IntroducciÓn.
El queratocono es una enfermedad del ojo humano que puede disminuir  significativamente  la calidad y la cantidad de la visión. En esta condición, la forma normal esférica central de la cornea se distorsiona, desarrollándose una protuberancia en forma de cono (Figura 1). Debido a que la córnea es la principal fuente de enfoque del ojo, la deformación de la córnea se traduce en una significativa pérdida de la agudeza visual.

http://coastaleyeclinic.net/images/content/coastaleyeclinic/Normal_Cornea_179x134.JPG                         http://a2.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/190549_164431616943224_161720163881036_355470_6638068_n.jpg
(a)                                          (b)
Figura 1. Córnea humana (a) normal (http://coastaleyeclinic.net/) y (b) con queratocono (http://en-gb.facebook.com/).

El queratocono es una enfermedad progresiva, no inflamatoria (no se produce infiltración celular ni neovascularización) y generalmente es bilateral (la mayoría de la veces es asimétrica). Se caracteriza por el adelgazamiento del tejido estromal de la córnea, que conduce a la distorsión de la superficie tanto anterior como posterior. La pérdida visual se produce como consecuencia de miopía y astigmatismo irregular. El queratocono es la degeneración ectásica más frecuente, su incidencia es de 1 en 2000 personas en la población general [1].

La primera referencia que se tiene del queratocono es de 1729, cuando el francés Dudell describe a un paciente con córneas cónicas protuberantes y una pobre visión asociada [2]. Poco después, en 1748, en su tesis doctoral, el oftalmólogo alemán Burchard Mauchart proporciona una primera descripción de un caso de queratocono, que él llamó staphyloma diaphanum [2]. Sin embargo, fue hasta 1854 que el médico británico John Nottingham describió claramente el queratocono, y lo distinguió de otras ectasias de la cornea [3]. Reportó casos de "córnea cónica" que habían llamado su atención, y describió algunas características clásicas de la enfermedad, incluyendo poliopia, debilidad de la córnea y dificultad de encontrar lentes correctivos para mejorar la visión del paciente. Nottingham proporciono una minuciosa descripción de los signos clínicos de una córnea cónica, con adelgazamiento, protrusión y debilidad [3]. Esta fue la primera vez que la condición, posteriormente denominada queratocono, fue descrita como una sola entidad distinta a otros trastornos de ectasia. En 1859 el cirujano británico William Bowman usó un oftalmoscopio (recientemente inventado por el médico y físico alemán Hermann von Helmholtz) para diagnosticar el queratocono y describió cómo colocar el espejo del instrumento con el fin de ver mejor la forma cónica de la córnea [4]. Este trastorno corneal recibió su actual nombre "queratocono", cuando Johann Horner escribió una tesis titulada "Tratamiento del Queratocono” [2]. El tratamiento aceptado en ese momento, fue un intento de cambiar la forma física de la córnea mediante su cauterización química con una solución de nitrato de plata y la aplicación de un agente que causa miosis a través de un vendaje compresivo [2]; tratamiento respaldado por el  oftalmólogo alemán Albrecht von Gräfe. En 1888, el tratamiento del queratocono se convierte en una de las primeras aplicaciones prácticas de las lentes de contacto recién inventadas, cuando el médico francés Eugène Kalt fabrica una concha de cristal escleral que mejoró la visión mediante la compresión de la córnea hacia una forma más regular [5]. Esta lente de contacto mejora la visión mediante el aplanamiento de la córnea y la reducción de astigmatismo. Estas lentes proporcionaron una gran mejoría respecto a las gafas y la hendidura estenopeica, que sólo mejoraban marginalmente la visión cuando la enfermedad estaba avanzada.

Las primeras descripciones de queratocono estaban limitadas en su capacidad para clasificar la enfermedad. Inicialmente, el queratocono fue totalmente definido en base a la forma y la ubicación del cono. Estas definiciones  incluían cualquier tipo de deformación de la córnea: conos con una protuberancia cónica central, conos ovales, etc. Pero a principios del siglo 20, los estudios de Amsler contribuyeron enormemente en la detección clínica de la enfermedad. Amsler utiliza un disco de Plácido (ver Figura 2) para clasificar al queratocono en  queratocono frustro y queratocono leve [6-7]. Esta clasificación se basa en la desviación del cono. Una desviación de 1º a 4º fue etiquetada como queratocono frustro y una desviación 4º a 8º como queratocono inicial o leve. Más tarde, en 1980, usando estudios histopatológicos, Perry anexa a la clasificación los conos avanzados. Observó que los conos circulares, tienen su centro principalmente en el cuadrante nasal inferior, mientras que los conos ovales o caídos son más grandes y con mayor frecuencia se localizan en el cuadrante temporal inferior cerca de la periferia [7]. Perry encontró que el cono oval se asocia con una mayor incidencia de hidrops corneal, con un aumento de la cicatrización, presencia de leucoma y, por lo tanto, presenta una mayor dificultad para ser corregido con lentes de contacto.

                           
(a)                                                          (b)
Figura 2. Imagen reflejada obtenida durante la topografía corneal (llamada anillos de Plácido), que muestra en (a) un queratocono temprano y en (b) el queratocono avanzado. http://augen.uniklinikum-dresden.de/seite.asp?ID=154











El uso de anillos de Plácido para definir el queratocono produjo un gran avance en el entendimiento de la enfermedad; sin embargo, esta técnica tenía sus limitaciones. Con el fin de producir una imagen distorsionada de la topografía de Plácido, obviamente, la córnea misma debe estar muy distorsionada. Si la irregularidad es de menor importancia, aunque puede tener un efecto drástico en la visión de un paciente, es probable que no sea visible por la inspección macroscópica de la imagen reflejada. Generalmente se acepta que un astigmatismo de al menos 3 dioptrías (D) debe estar presente para ser detectado por queratoscopía tradicional [8]. Recientemente, las descripciones de los patrones queratométricos son dependientes de videoqueratografía basada en anillos de Plácido y del uso de diversos índices para definir la gravedad de la enfermedad, incluidas las de Rabinowitz et al. [9] y Madea et al. [10].

La unión del análisis por computadora y el video digital, hecho por Wilson y Klyce en 1984, transformó el examen macroscópico de la córnea mediante la incorporación de imágenes por computadora [11]. El primer mapa codificado en colores de la curvatura de la córnea fue publicado en 1987 [12], y dio lugar a múltiples videoqueratoscopios computarizados disponibles en el mercado. Los videoqueratoscopios computarizados son capaces de digitalizar la información de miles de puntos sobre la superficie de la córnea para producir detallados mapas codificados por color que representa la curvatura corneal. En la Figura 3 se muestran los mapas codificados en colores obtenidos con dos diferentes videoqueratoscopios comerciales. La videoqueratoscopia se ha convertido en una herramienta clínica esencial para evaluar la anatomía corneal, y ha permitido la identificación de cambios más sutiles en la curvatura de la córnea.

                              
(a)                                                                                         (b)
Figura 3. Mapas codificados en colores obtenidos por (a) una Pentacam Scheimpflug de Oculus2 y (b) un Orbscan II de Bausch & Lomb.
























En los últimos años, los dispositivos basados en elevación topográfica se han utilizado para caracterizar el queratocono, y han sido útiles en la detección de falsos positivos de la curvatura y de queratocono temprano. Estos dispositivos tienen la ventaja de evaluar tanto los cambios en la superficie anterior de la córnea como en la posterior y proporcionar un mapa paquimétrico [14-16]. La Figura 4 muestra los mapas paquimétricos obtenidos con dos dispositivos comerciales. La topografía de elevación puede proporcionar una mayor sensibilidad en la detección de la enfermedad y permitir una clasificación más detallada del queratocono, debido a que el progresivo adelgazamiento de la córnea es el principal mecanismo patogénico de la condición de ectasia [17].

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(a)                                                                             (b)
Figura 4. Mapas paquimétricos obtenidos por (a) una Pentacam Scheimpflug de Oculus2 y (b) un Orbscan II  de Bausch & Lomb.














El queratocono es un padecimiento ocular relativamente frecuente en nuestro medio, si afecta ambos ojos, el deterioro visual puede afectar la capacidad del paciente para conducir un automóvil o leer. Rara vez produce ceguera. Hay varias formas de manejar un queratocono, desde el uso de anteojos aéreos, cuando se hace una refracción profesional, puede producir visión útil en casos incipientes, posteriormente existe la posibilidad de adaptación de lentes de contacto  gas permeables, que pudieran eventualmente ser de tipo multicurvos, para ofrecer suficiente abovedamiento, que libre el vértice del cono pero que permita mejorar la capacidad visual, con buena tolerancia. En caso de progresión del cono, está disponible el procedimiento de cross linking. En caso de tener buen grosor paracentral el cono pronunciado, están disponibles los anillos intracorneales, en alguna de sus modalidades. Cuando el cono esta avanzado, hay leucoma central, que impide buena capacidad visual y el leucoma abarca todo el estroma, la indicación es la queratoplastia parcial penetrante, en sus indicaciones óptica, tectónica, terapéutica y cosmética.

El queratocono es la más común de las degeneraciones de la córnea y ocurre en todos los grupos étnicos en todo el mundo [1, 18-21], aunque para algunos grupos étnicos la prevalencia y severidad del queratocono es mayor [18]. La prevalencia de queratocono en la literatura varía considerablemente. Tal vez esto se debe a los numerosos factores en las pruebas realizadas, incluyendo la población estudiada, y los diversos criterios utilizados. El queratocono se presenta en personas de todas las razas, con una tendencia a pacientes de sexo femenino, como ha sido observado en algunos estudios, pero la proporción varía del 57% al 66.7% [21].

En 2004, Benet y Horn reportaron una incidencia de queratocono que variaba entre 0.5% y 2% en la población mundial [22]. La prevalencia por continente reportada varía de 55 a 230 casos por cada 100,000 habitantes [23]. En 1986 Kennedy et al. encontraron una incidencia de 54.5 por cada 100,000 personas en la población de la ciudad de Olmstead en Minnesota, basando su estudio en información de 1935 a 1982 [24]. También determinaron que se presentaban 2 por cada 100,000 personas de casos nuevos. En Inglaterra, Sharif [25] estimó una persona por cada 20,000 habitantes; mientras que en Argentina, la Universidad de Maimonides supone uno por cada 1,800 habitantes [25]. En México, el queratocono es la principal causa para trasplante de córnea en el Hospital de Oftalmología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, Instituto Mexicano del Seguro Social, desde que inició el Programa de Trasplante Corneal [25].

Los factores hereditarios parecen jugar un papel importante, aunque no se entiende bien, en el desarrollo de queratocono. Ha sido mostrado que el queratocono tiene asociación con trastornos hereditarios [26-29]. Cambios en el tejido estromal, en el epitelio y la membrana basal de la córnea se han propuesto como posibles causas de la enfermedad. Algunos estudios indican que el queratocono puede ser heredado con un rasgo dominante o un rasgo recesivo. Se ha informado que en las familias en que se ve afectado uno de los miembros, la incidencia de queratocono en sus familiares es mayor que en una población normal. Estos estudios indican una alta prevalencia de alteraciones topográficas del queratocono y de la córnea en los familiares de los pacientes con queratocono. Otras condiciones genéticas también tienen fuertes vínculos con el queratocono, que muestra que los factores hereditarios sin duda influyen en la aparición de queratocono. Hay algunos informes, sobre la herencia, con una incidencia de queratocono del 11% en familiares de primer grado de pacientes con queratocono [26].

Debido a que el queratocono parece tener una dependencia étnica, su asociación con factores hereditarios y la gran cantidad de trasplantes de córnea debidos a esta enfermedad, hacen que conocer la incidencia en la población mexicana sea de gran importancia. El diagnóstico oportuno de esta enfermedad sería una medida efectiva para hacer un seguimiento estrecho del queratocono, sus complicaciones y hacer el manejo adecuado.

Con el fin de clasificar la muestra bajo estudio, comenzamos calculando el índice KISA% [9]. Enseguida, para tomar en cuenta la información de la superficie posterior de la córnea, definimos un criterio que nos permite clasificar al queratocono utilizando la topografía corneal computarizada obtenida por un Sistema Analizador de Segmento Anterior Orbscan II (Bausch & Lomb), al cual hemos llamado criterio LOTH [30]. Finalmente, usamos el criterio LOTH para el estudio de la tendencia de queratocono en un conjunto de familiares de pacientes que fueron sometidos a cirugía de trasplante de córnea por queratocono avanzado.

 

PACIENTES Y MÉTODO
Se realizó un estudio prospectivo, comparativo, observacional de un grupo de 61 ojos de 32 sujetos, todos ellos familiares de pacientes que fueron sometieron a una cirugía de trasplante de córnea por queratocono avanzado. En 29 de los 32 individuos se estudiaron ambos ojos y en 3 individuos sólo un ojo. El grupo de ojos en este estudio consta de 40 ojos femeninos (65.57%) y 21 ojos masculinos (34.43%). De ellos, 30 (49.18%) son ojos derechos y 31 (50.82%) izquierdos. No se cuenta con información de la edad de los individuos. Para su inclusión en el estudio, el individuo no debía tener enfermedades genéticas asociadas a queratocono, y no debía haber sido sometido a una cirugía fotorrefractiva o a otra cirugía ocular que produzca cambios significativos en la topografía corneal.

Como ya mencionamos, la videoqueratografía computarizada (topografía corneal de elevación) es una excelente herramienta para el diagnóstico de queratocono, incluso cuando los signos de la enfermedad no son evidentes en la lámpara de hendidura. También, el índice KISA% es otra excelente herramienta para hacer el diagnóstico y clasificación del queratocono [9]. Sin embargo, no toma en cuenta la información de la cara posterior de la córnea. Consideramos que es importante contar con esta información. Para poder comparar la utilidad del criterio LOTH, primero calculamos y analizamos en detalle el índice KISA%.

El índice de KISA% se calcula combinando cuatro valores topográficos: la potencia media en el centro de la córnea (K); la medida de la asimetría inferior-superior de la potencia en el centro de la corneal (IS); la toricidad corneal (AST) que cuantifica el grado de astigmatismo corneal regular (Sim K1-Sim K2); y la medida relacionada con el astigmatismo irregular que ocurre en el queratocono (SRAX, Skewed Radial Axes), comparando los semiejes más curvados de la córnea y valora el grado de desalineamiento. En concreto, el índice KISA% se obtiene mediante la fórmula [9]:

.                                                                             (1)

En el uso de esta ecuación se deben contemplar las siguientes reglas [9]:
1.         Para amplificar cualquier anormalidad, se usa 1 en la ecuación para cualquier valor topográfico menor que 1.
2.         Sólo se usan los valores absolutos de los índices topográficos.
3.         Cuando K es mayor que 47.2, el K usado es la diferencia con 47.2 D. Para valores menores que 47.2 D, se usa 1.0 en el cálculo.

La fórmula presentada en la Ec. (1) no es el índice KISA% original. Inicialmente, Rabinowitz describe un índice en el que un paciente con las características clínicas de queratocono mínimas fuera lo más cercano posible a 100% [9]. Para lograrlo, Rabinowitz dividió el índice KISA% original entre 300, logrando que este paciente tuviera un índice KISA% del 103%. Aún cuando Rabinowitz realizó su estudio usando la información topográfica obtenida con un videoqueratoscopio TMS-1 (versión de software 1.61, Computed Anatomy, Inc.), el algoritmo presentado en la Ec. (1) es de uso universal para un diagnóstico topográfico de queratocono. Rabinowitz definió que un ojo es normal cuando el índice KISA% no excede el 60%; que hay sospechosa de que el ojo padezca queratocono si KISA% se encuentra entre 60% y 100%; pero que cuando el índice KISA% supera el 100% y el ojo no tiene otra patología, el ojo presenta un queratocono clínicamente detectable [9]. En este rango de valores del índice KISA%, Rabinowitz define que aquellos ojos cuyo índice KISA% sea menor que 5000% tienen un queratocono temprano y, aquellos que superan este valor, tienen un queratocono avanzado [9]. Debemos notar que este criterio fue definido antes de contar con datos de la cara posterior de la córnea.
En nuestro caso, para obtener información topográfica, contamos con un dispositivo Orbscan II Anterior Segment Analyzer System (Bausch & Lomb). Este instrumento proporciona todas las mediciones topográficas y paquimétricas al mismo tiempo. En la Figura 4 mostramos los mapas de color y la información que nos proporciona este instrumento. La literatura informa que la repetitividad de la paquimetría central del Orbscan es de aproximadamente ±6μm [31-33]. La adquisición de todos nuestros exámenes fue realizada por personal experimentado usando el protocolo recomendado por el fabricante del Orbscan II. Todas las muestras usadas en este estudio fueron obtenidas en el mismo dispositivo Orbscan II. La forma de adquisición de datos del sistema Orbscan II ha sido descrita en diferentes partes [31-33].

    
                                                               (a)                                                                              (b)
Figura 4. (a) Mapas de elevación de superficie anterior y posterior de la córnea, queratométrico (tangencial o axial) y paquimétrico desplegados por el Orbscan II. (b) Detalle de los datos presentes de la Figura 4 (a).

Empezamos nuestro análisis calculando el índice KISA% con la información mostrada en la figura 4b) para cada uno de los ojos de nuestra muestra. Para usar los índices topográficos en la fórmula de la Ec. (1), hicimos la siguiente correlación: K=Mean Pwr, IS=Astg Pwr, AST=Sim K’s y el cálculo del SRAX se realizó de acuerdo a Rabinowitz [9], usando como semiejes más curvados los llamados Steep y Flat axis.

Como ya se mencionó, el índice KISA% de Rabinowitz no incluye la información de la superficie posterior de la córnea [9]. Debido a que el queratocono puede ocurrir con mayor intensidad en esta superficie, consideramos necesario modificar la forma de identificarlo con el fin de incluir la información correspondiente a la cara posterior de la córnea. Con esto en mente, definimos lo que hemos llamado “criterio LOTH” mediante los siguientes parámetros [30]:

  • Diferencia entre la superficie anterior de la córnea y la esfera de referencia (Diff Ant) mayor que 0.040 mm.
  • Diferencia entre la superficie posterior de la córnea y la esfera de referencia (Diff Post) mayor que 0.037 mm.
  • Sim K máximo (Kmáx) mayor que 47.2 D.
  • Sim K mínimo (Kmín) mayor que 47.2 D.
  • Queratometría central (Mean Pwr) mayor que 47.2 D.
  • Valor axial de la queratometría simulada (Sim K’s Astig) entre 25 y 65º o 115 y 155º.
  • Potencia astigmática (Astigm Pwr) mayor que 3.0 D.
  • Espesor corneal (Thinnest) menor que 463 mm.

 

Para caracterizar el queratocono, definimos que un ojo es sospechoso de tener queratocono si:
A)        Se presentan entre 3 y 5 de las anomalías mencionadas,
B)        Sólo se presenta la anomalía 2, o
C)        Sólo se presenta la anomalía 6.
El ojo ya tiene queratocono si se presentan 6 o más de las anomalías mencionadas.

Para analizar los datos se utilizó el complemento del cálculo estadístico que aporta Microsoft Office Excel 2007©. En este trabajo sólo hemos utilizado el cálculo de porcentajes. Este estudio se llevó a cabo con el consentimiento de todos los sujetos de la muestra y siguiendo los principios del protocolo de Helsinki.

 

ResultADOs Y discusiÓn.
Como un ejemplo de la correlación que hicimos entre los índices topográficos obtenidos con el Orbscan II y el usado por Rabinowitz [9], presentamos la Tabla I, donde mostramos la relación resultante de los datos mostrados en la Figura 4b) y el índice KISA% obtenido al aplicar la fórmula de la Ec. (1).

Tabla 1.


Índice topográfico

Información del Orbscan II

Dato

Valor usado en la fórmula de Rabinowitz

K

Mean Pwr

51.7 D

4.5

I-S

Astg Pwr

4.1 D

4.1

AST

Sim K’s

5.5 D

5.5

SRAX

Steep and Flat axis

86º and 169º

83

 

 

 

 

Índice KISA%

2807.5%











En este caso, encontramos que el índice KISA% es 2807.5%, indicativo de que el ojo presenta un queratocono temprano, que debería ser clínicamente detectable. Con fines de comprobación, le pedimos a un oftalmólogo experto en queratocono su diagnóstico clínico; él nos indica que este ojo presenta un queratocono temprano, confirmando el diagnóstico obtenido con el índice KISA%. Para complementar esta parte del estudio, realizamos la misma experiencia con otro ojo de la muestra y cuya información se muestra en la Figura 5. En este caso, encontramos que el índice KISA% es de 477.3% indicativo de que el ojo presenta un queratocono temprano, que debería ser clínicamente detectable; sin embargo, en este caso, el diagnóstico del mismo oftalmólogo determina que este ojo es normal, indicando que se requiere una investigación del origen del adelgazamiento corneal. Esto indica que en este caso, el índice KISA% no es del todo confiable.

    
                                                               (a)                                                                              (b)
Figura 5. (a) Topografía corneal del Orbscan II. (b) Detalle de los datos de la figura 5 (a).
















Para poder llegar a una conclusión más general respecto a su utilidad, aplicamos el índice KISA% al resto de nuestra base de datos. Los resultados obtenidos se muestran en la Figura 6. Podemos observar que casi el 21% de los ojos estudiados presentan sospecha de queratocono, y aproximadamente el 25% indican un queratocono clínicamente detectable.


Figure 6. Clasificación de queratocono a partir del índice KISA% usando nuestra base de datos.

Estos datos indican que, según el índice KISA%, alrededor del 46% de los ojos de familiares de pacientes que se sometieron a una cirugía de trasplante de córnea por queratocono avanzado, son sospechosos de tener o ya tienen queratocono.

Para comparar los resultados obtenidos con el índice KISA% y el criterio LOTH, aplicamos este último a los dos ejemplos presentados en las Figuras 4 y 5. Los resultados se presentan en la Tabla 2. Podemos observar que el criterio LOTH para clasificar el queratocono correspondiente al ojo de la Figura 1 coinciden tanto con el índice KISA% como con el diagnóstico clínico; mientras que el criterio LOTH del ojo de la Figura 2 coincide con el resultado clínico pero no con el índice KISA%.

Datos

Diff Ant
(mm)

Diff Post
(mm)

Kmáx
(D)

Kmín
(D)

Mean Pwr
(D)

Sim K's
(º)

Astigm Pwr
(D)

Thick
(mm)

Clasificación LOTH

Fig. 1

0.057

0.084

57.6

52.1

51.7

180

4.1

356

Queratocono
(Presenta 7 anomalías)

Fig. 2

0.012

0.028

47.1

42.8

44.8

18

3.7

445

Normal (Presenta 2 anomalías)

Los parámetros usados en el diagnóstico de queratocono son variables [9, 10, 17]. En la definición del criterio LOTH se usan ocho parámetros de la topografía corneal del Orbscan II. Cada uno de ellos por separado puede presentar anomalía que indique sospecha de queratocono. Con el propósito de obtener información sobre la frecuencia de aparición de anomalías en estos parámetros, calculamos el porcentaje de ojos de nuestra muestra que presentan anomalía en cada uno de estos parámetros. La Tabla 3 muestra los resultados obtenidos. Podemos observar que, exceptuando el parámetro Sim K’s, todos los índice marcan una incidencia de queratocono superior al 11%, porcentaje que la literatura indica como la frecuencia de aparición de queratocono en familiares de primer grado de pacientes con queratocono [26]. Sin embargo, dada la diversidad en los resultados, es difícil hacer una predicción de la incidencia real. Es por ello que consideramos que el criterio LOTH propuesto en este trabajo proporciona una mejor medida de la incidencia buscada.

Tabla 3.


Diff Ant

Diff Post

Kmáx

Kmín

Mean Pwr

Sim K's

Astigm Pwr

Thick

13.11%

34.43%

24.59%

13.11%

14.75%

9.84%

13.11%

14.75%






Con la finalidad de validar nuestra propuesta, le pedimos al mismo reconocido oftalmólogo que diagnosticara clínicamente a un subconjunto aleatorio de nuestra muestra de ojos. La coincidencia del diagnóstico clínico y nuestra propuesta de clasificación de queratocono, criterio LOTH, fue superior al 95%. Esto significa que el criterio LOTH y su forma de aplicación son adecuados para proporcionar un diagnóstico subclínico de queratocono. Con esta certeza, aplicamos el criterio el LOTH a todos los ojos de nuestra base de datos.

Finalmente, utilizando el criterio LOTH, calculamos el porcentaje de ojos que, según nuestra definición, son ojos normales, sospechosos de tener o ya tienen queratocono. Los resultados se muestran en la Tabla 4. Observamos que el número de ojos que tienen sospecha de queratocono es un 23%; mientras que el 14.75% de los ojos ya tienen queratocono.

Tabla 4.


Ojo normal

Ojo sospechoso de queratocono

Ojo con queratocono

62.30%

22.95%

14.75%

Estos datos indican que, según el criterio LOTH, cerca del 38% de los ojos de familiares de pacientes que se sometieron a una cirugía de trasplante de córnea por queratocono avanzado, son sospechosos de tener o ya tienen queratocono. Este resultado es menor que el encontrado usando el índice KISA.

Para complementar nuestro estudio, hicimos un análisis más detallado de nuestra base de datos. Encontramos que del grupo de 30 ojos derechos, cerca del 17% son sospechosos de tener queratocono y un poco más del 13% ya lo tienen; mientras que para el grupo de ojos izquierdos, el 29% son sospechosos de tener queratocono y más del 16% ya lo tienen. Como ya mencionamos, encontramos que casi el 38% de los ojos de los familiares de los pacientes, que se sometieron a la cirugía de trasplante de córnea por queratocono avanzado, son sospechosos de tener o ya tienen queratocono. Además, encontramos que casi el 16% de los individuos que participaron en este estudio son sospechosos de tener o ya tienen queratocono en ambos ojos y poco más de 3% en uno solo.

 

CONCLUSIONES
Presentamos una propuesta para la detección temprana del queratocono. Mostramos que nuestra propuesta se reproduce más del 95% de los resultados del diagnóstico clínico de la muestra de control al azar y que puede compararse con la clasificación de queratocono que se hace usando el índice KISA% [9], %, el cual tiene una coincidencia con el diagnóstico clínico de poco más de 78%. Usando nuestra propuesta de clasificación de queratocono, criterio LOTH, encontramos que la incidencia de queratocono a partir de antecedentes heredo-familiares es de 16%. Incidencia que resulta poco más alta que la reportada en la literatura [26].

El análisis estadístico que aquí se propone trata de coadyuvar al oftalmólogo a llegar a un diagnóstico de queratocono adecuado, usando distintos parámetros de los valores de la elevación de la córnea obtenidos con el sistema Orbscan II. Es claro para nosotros que es necesario ampliar la base de datos y mejorar el análisis estadístico para asegurar que nuestra propuesta de clasificación de queratocono sea totalmente confiable. Estamos trabajando para este objetivo.

 

  • AGRADECIMIENTOS
  • Los autores agradecen a CONACYT su apoyo a través del Proyecto PY98777.
  • Los autores agradecen a los Tec. Acad. Gustavo Ramírez-Zavaleta y Jorge Ibarra-Galitzia su apoyo en la captura de la base de datos usada en este trabajo.

 

REFERENCIAS
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